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La industria farmacéutica: Líder en empleo femenino

El autor griego Aristófanes retrataba en su obra Lisístrata la primera huelga feminista de la historia. En la Revolución Francesa, miles de parisienses coreaban juntas el lema “libertad, igualdad, fraternidad”. Se dice que el 8 de marzo de 1857 un grupo de trabajadoras textiles en la ciudad de Nueva York salieron a la calle para protestar por sus condiciones laborales. Ya en 1975 la ONU institucionalizaba ese día -8 de marzo- como Día Internacional de la Mujer con un objetivo que hoy sigue vigente: participar en la sociedad en igualdad con el hombre.

Mucho se ha avanzado en estas décadas. El discurso político y social defiende la equidad salarial, de derechos y de poder entre sexos. Sin embargo, los datos apuntan que hasta ahora estos objetivos no se han alcanzado. Así lo constata, por ejemplo, el informe de la Comisión Europea “Report on equality between women and men in the EU 2017”, donde se recoge que el 65,5% de las mujeres europeas tienen trabajo, frente a un 77,4% de hombres.

Si ponemos el foco en España, las cifras no son mucho más equitativas: siendo nuestro país el quinto con mayor PIB de la Unión Europea, tenemos la segunda peor tasa de paro femenino, solo por delante de Grecia. Hablamos de un porcentaje del 16,02%, frente al 13,2% de los hombres, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Además, las mujeres trabajadoras cobran de media menos que los hombres: el 40,3% de las mujeres tuvo un salario inferior a 1.230,9 euros, frente al 20,6% de los hombres. En su último informe sobre España, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) denuncia que en nuestro país existe una brecha de género del 15%, es decir, las mujeres cobran un 15% menos que los varones. Y para completar la “fotografía” de la falta de equidad, un dato más extraído de la lista Fortune500: únicamente un 4% de las mujeres llegan a altos cargos en las empresas más importantes.

Para buscar el porqué de estas cifras y diferencias habría que profundizar en un conjunto de factores económicos, sociológicos y culturales que se han fraguado a lo largo de los años, deteniéndonos en la falta de conciliación y la existencia de segregación ocupacional y estereotipos de género. Solo así se puede entender que tradicionalmente las mujeres hayan copado los empleos de cuidado, educación y servicios sociales, pero hasta hace poco eran contadas las que desarrollaban carreras científicas o técnicas.

Empleo estable, cualificado e igualitario

En este contexto llama la atención, para bien, que la industria farmacéutica despunte en relación al empleo femenino. Según explicaba Martín Sellés, Presidente de Farmaindustria, en la 15ª edición del Seminario Industria Farmacéutica & Medios de Comunicación, “movilizamos 40.500 empleos, y del orden de 200.000 si sumamos indirectos e inducidos, y se trata de empleo estable, cualificado e igualitario”.

Tras estas palabras, los números de la encuesta de empleo 2017 de la que se desprende que en el sector farmacéutico se da un crecimiento sostenido en empleo de calidad: 94% de contratos indefinidos, 62% universitarios, 52% mujeres. Exactamente, el 51,9% del empleo en esta industria es femenino, el doble de la media del sector industrial (25%). Además, el 57,7% de las nuevas contrataciones llevadas a cabo en 2017 fueron de mujeres, frente al 31% de la media industrial española.

Este sector también presenta tasas de empleo femenino en los puestos de mayor responsabilidad superiores a las de otras áreas. De este modo, los comités de dirección de las compañías farmacéuticas disponen de un 41,3% por ciento de mujeres. Esta cifra triplica a otros sectores, ya que supone 3,4 veces más que la media de las grandes empresas del IBEX-35, que se sitúa en torno al 12%.

En el área de Investigación y Desarrollo (I+D), la presencia femenina alcanza el 63,7%, la cifra más elevada de todo el tejido productivo en España. Aparte de la industria farmacéutica innovadora y del sector de la confección (59%), ningún sector productivo supera el 50% de empleo femenino en I+D.

El informe sobre el empleo de Farmaindustria destaca además que el salario femenino -36.344 euros anuales de media- es el mayor de los registrados en todos los sectores industriales y la brecha salarial entre sexos, si bien existe, es la más baja (10%)

Otros sectores del ámbito sanitario

La meta de la igualdad, tantos siglos perseguida, no se ha logrado aún, pero ejemplos como el de la industria farmacéutica y los cambios en otros sectores de la Sanidad llaman a ser optimistas.

Basta observar, por ejemplo, el proceso de feminización de la profesión médica: en las facultades de medicina y en los primeros años del MIR las mujeres representan más del 70% del total de alumnos. Si en el año 1985 el 25% del personal médico eran mujeres, en la actualidad se estima que esta cifra alcanza el 50% (aunque hay diferencias según la Comunidad Autónoma), mientras que se prevé que alcanzará más del 70% en unos años.

En el ámbito de la investigación pública se equipara el porcentaje de mujeres y hombres en los puestos predoctorales (47,7 % de mujeres en el CSIC), aunque, el porcentaje del personal investigador disminuye a un 25%, según los datos del CSIC relativos a 2017.

Con el objetico estratégico de ofrecer propuestas concretas para favorecer la presencia de las mujeres en el ámbito de la investigación y la sanidad, la empresa y las administraciones públicas sanitarias existen ya iniciativas como “Mujeres de la Sanidad”. Como exponen, “identificar y diseminar en el entorno sanitario, las ideas y estrategias que están dando sus frutos puede contribuir a eliminar la brecha de género” que se observa aún en demasiados campos.

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